Querida comunidad de Apapacho Infinito:
Hay pausas que elegimos y otras que la vida nos pide antes de que sepamos nombrarlas.
Durante un tiempo estuvimos ausentes de este espacio. Cada una atravesó procesos familiares distintos, por su lado, y ambas necesitamos reordenar prioridades, estar presentes en casa y alejarnos un poco de las redes sociales.
No fue una pausa planeada. Fue el tiempo que necesitábamos para vivir lo que estaba ocurriendo, escucharnos y encontrar una nueva manera de sostener nuestra vida personal y este proyecto que queremos tanto.
Lo que también sucede durante una pausa
Estar lejos no significó dejar de pensar en Apapacho. Al contrario: ese tiempo trajo preguntas, aprendizajes y cambios para cada una de nosotras.
Nos recordó que no todos los procesos necesitan hacerse visibles mientras están ocurriendo. Hay momentos que requieren intimidad. Momentos para bajar el ritmo, reconocer lo que sentimos y permitir que las respuestas lleguen sin apresurarlas.
Con el tiempo comprendimos que queríamos volver, pero no exactamente de la misma manera. Deseábamos regresar más cerca de ustedes y abrir un espacio donde la conversación pudiera ir en ambas direcciones.
Del podcast a una conversación compartida
El podcast nos permitió compartir reflexiones, experiencias y herramientas que han sido importantes para nosotras. Sin embargo, muchas veces sentíamos que la comunicación terminaba al cerrar cada episodio.
Nos preguntábamos qué pasaba después con eso que escuchaban. ¿Qué parte resonaba en su historia? ¿Qué preguntas aparecían? ¿Cómo podía llevarse una reflexión a una decisión, una conversación o un momento cotidiano?
Queríamos escucharlas también. No solo hablarles, sino crear un espacio para conversar con ustedes y acompañarnos mientras cada una descubre qué significado tiene un tema en su propia vida.
De esa inquietud nacieron los Martes de Apapacho.
Qué son los Martes de Apapacho
Son encuentros para pausar, escucharnos y explorar juntas un tema específico. Lo que antes conversábamos Mirelle y yo frente a un micrófono, ahora podemos compartirlo en círculo con ustedes.
Nos encontramos online, a través de Zoom, todos los martes a las 8:30 a. m. Y si algún martes se te complica acompañarnos en vivo, puedes ver la sesión grabada en otro momento y hacer de esa pausa un espacio a tu propio ritmo.
Cada encuentro parte de una pregunta o reflexión que buscamos aterrizar en la vida cotidiana. A veces utilizamos preguntas de indagación; otras veces hacemos un ejercicio, una meditación o alguna práctica sencilla de relajación. Quien desea compartir encuentra un espacio de escucha respetuosa y sin juicio. Quien ese día prefiere escuchar también puede hacerlo.
No hay dos martes iguales, porque tampoco nosotras llegamos igual cada semana. En ocasiones podemos salir con más claridad. Otras veces, con nuevas preguntas que nos invitan a revisar nuestras creencias o mirar una situación desde otro lugar. Y quizá, en algunos encuentros, lo más valioso sea terminar con un poco menos de prisa y un poco más de paz.
No buscamos ofrecer respuestas universales. Queremos abrir un espacio para que cada mujer pueda reconocer las suyas.
Un espacio que primero vivimos entre nosotras
La idea también surgió de los momentos que Mirelle y yo hemos compartido a lo largo de los años: conversaciones en las que nos damos tiempo para detenernos, mirar hacia dentro y acompañarnos sin intentar resolver inmediatamente lo que la otra está viviendo.
Casi siempre salimos distintas de como llegamos. No porque todo quede resuelto, sino porque algo se acomoda: aparece un poco más de claridad, el cuerpo baja el ritmo y volvemos a lo cotidiano con mayor presencia.
Eso es lo que deseamos compartir con ustedes.
Un círculo en el que todas podamos aprender de todas. Un lugar donde escuchar la experiencia de otra mujer también pueda ayudarnos a reconocer algo propio. Un encuentro para conocer herramientas que a nosotras nos han servido en días agitados o de estrés y que, quizá, puedan acompañarte a regresar a tu centro a tu propia manera.
Volvemos para estar más cerca
Nuestra pausa no fue un vacío. Fue parte del camino que nos trajo hasta esta nueva forma de encontrarnos.
Hoy volvemos con más presencia, con el deseo de escucharlas y con la intención de cuidar una comunidad en la que podamos hablar de lo que vivimos con honestidad y respeto.
Cada martes —o el martes en que tú quieras conectarte— queremos invitarte a hacer algo sencillo y, a veces, profundamente necesario: darte un espacio para pausar.
Un espacio que no te exija llegar con respuestas ni sentirte de una manera determinada.
Un espacio que, literalmente, pueda ser un apapacho para ti.
Si deseas vivir esta pausa acompañada, te invitamos a conocer los próximos Martes de Apapacho.